viernes, 16 de diciembre de 2016

Viaje a Japón 2015: ¿Visitar templos en pleno tifón? -día 22-

¡Hola a todos! Aquí estoy de nuevo con una entrada sobre el viaje a Japón.
¡Espero que os guste!

17 de julio de 2015

Esa mañana nos despertamos con una lluvia torrencial. Sí, definitivamente el tifón de Busan nos había seguido hasta Kyoto... Pero eso no detuvo nuestros planes de ir a visitar el Kinkakuji (El Pabellón Dorado) después de desayunar.

Tuvimos que parar en un Lawson (un 24 horas) para comprar otro paraguas porque llovía demasiado para ir las dos con uno sólo, pero estaba bastante cerca de nuestra guest house, así que nada de bus o metro.

Al llegar, vimos como un bus lleno de turistas chinos se bajaban en la entrada. (Genial, todas las fotos con chinos en medio.)
Creo que la primera vez que lo visité en 2013 tampoco hacía muy buen tiempo, así que creo que verlo en un día soleado es casi imposible para mí (?) es mi destino.
Compramos unos Omamori allí, pero al parecer no tengo foto... Los Omamori son unos amuletos que se suelen comprar en los templos y que suelen tener un significado concreto como "aprobar los exámenes", "tener un hijo", "encontrar el amor" o simplemente "buena suerte". Yo compré uno que decía "tu mayor sueño se hará realidad", era muy bonito de color lila con letras doradas y tenía los kanjis del Kinkakuji (金閣時) en el reverso.
Para que os hagáis una idea, era algo así: (imagen de Google, of course)
Siguiente parada: Kiyomizudera.
(Cuando eres una pulga en una foto)

Seguía lloviendo sin parar, pero hacía un calor horroroso.
Era la primera vez que visitaba el famoso Kiyomizudera, ese que se ve en las fotos típicas de Japón con el Monte Fuji al fondo y todo lleno de flores de cerezo. La diferencia es que no se veía una mierda con semejantes nubes. Eso sí, estaba todo verdiiiito, verdito.
Una vez pasas el pabellón principal puedes ir por varios caminos encontrándote diferentes pagodas y pequeños santuarios y estatuas. La verdad es que es precioso.
Anécdota 1: En uno de los vídeos que grabé al llegar a una pagoda se me escucha explicando lo siguiente, "Estamos en la pagoda que se ve desde allí, y que parece que está a tomar por culo, pero no." Y esas palabras retratan perfectamente lo que sientes al llegar allí.

Anécdota 2: Cerca de la salida, había una gran fuente cuya agua utiliza la gente para purificarse al entrar a los templos (mojándose las manos y cogiéndola con la boca para después escupirla, nunca tragarla). Pues a una mujer se le ocurrió meter los pies en la fuente y la armó muchísimo, jajajajaja. Ay, señor.
¡Ahí está la mujer metiendo el pie!
Volviendo al centro de la ciudad nos encontramos con una de las celebraciones del festival de verano. Impresionante. Os dejo las fotos. (Pobres hombres todos mojados)

Luego pasamos por la calle de tiendas, comimos algo y volvimos para dormir. ¡Al día siguiente nos tocaba ir a Nara!

¡Gracias por leer y espero que os haya gustado la entrada!
Bye bye!

sábado, 3 de diciembre de 2016

Viaje Japón 2015: ¡Osaka! -día 21-

¡Hola a todos! Ya estoy con una nueva entrada del viaje a Japón. Como os prometí, seguiré escribiendo sobre el viaje hasta terminar, porque lo he ido alargando mucho y así no se puede xD

16 de julio de 2015

Tras un primer vistazo de Kyoto al llegar, tocaba visitar Osaka. Cuando fui a Osaka en 2013 fue una de las ciudades que más me gustó y estaba muy ilusionada por repetir.

Dimos una vuelta al rededor de Dotonbori y comimos un ramen buenísimo.
Luego decidimos acercarnos a ver el Castillo de Osaka, aunque sólo por fuera.
La verdad es que es precioso y la otra vez que estuve en Osaka entré, pero sinceramente me esperaba otra cosa y no un museo sobre la guerra que lo destruyó en su día... Así que esta vez nada de entrar, jajaja.
Hacia un tiempo horrible, llovía y paraba de llover todo el rato y a eso sumémosle el viento... ¡Pero disfrutamos igualmente!

Para cenar fuimos al famoso かに道楽(Kani Doraku) para comer cangrejo, cangrejo y más cangrejo. Es un restaurante muy conocido gracias a su cartel de un cangrejo articulado que se mueve. Y por eso, tuvimos que hacer la reserva de la cena al mediodía... ¡Estaba llenísimo!
Desde sus ventanas tienes vistas al río o a la calle, y quedarte ahí un ratillo observando el mundo es una cosa que me fascina de ese sitio.
Al salir del restaurante se me ocurrió ir a ver la entrada del Teatro Nacional de Bunraku (un tipo de teatro japonés con marionetas casi tan grandes como una persona). Pero esto fue todo lo que pudimos ver:
Al final acabamos metidas en unos recreativos porque no podíamos aguantar las ganas de probar alguna maquinita de esas.


Y así, regresamos a Kyoto para descansar en nuestra habitación del ryokan con goteras para estar frescas para el día siguiente.

¡Espero que os haya gustado la entrada! 
Sé que esta vez ha sido un poco más corta, pero ya estoy escribiendo la siguiente, jaja.

¡Nos leemos!